Un equipo de investigadores de la Universidad de Columbia ha conseguido editar el ADN de embriones humanos con una precisión inédita mediante la técnica de edición de bases, logrando evitar los daños catastróficos al genoma que solían producirse en experimentos previos con CRISPR. El avance, publicado este mes, abre la puerta a corregir mutaciones que causan enfermedades hereditarias directamente en el embrión, pero también reaviva intensos debates bioéticos sobre la posibilidad de modificar características genéticas por elección. Los científicos, liderados por el genetista Dieter Egli, superaron así las graves alteraciones estructurales que habían sido un obstáculo recurrente en la edición genética embrionaria. Aunque lograron alterar genes vinculados al colesterol y la hemoglobina, advierten que el proceso aún genera embriones mosaicos, compuestos por células editadas y no editadas, lo que exige más investigaciones antes de cualquier aplicación clínica.
Precisión inédita en la edición embrionaria
Para evaluar la precisión de la nueva metodología, el equipo de Egli introdujo editores de base en óvulos fertilizados y embriones de dos células donados. Los objetivos fueron dos genes específicos: el PCSK9, vinculado al riesgo de niveles elevados de LDL y enfermedades cardíacas, y el HBG, que regula la producción de hemoglobina fetal. Los investigadores consiguieron modificar ambos genes, incluso de forma simultánea en un mismo embrión, sin detectar los daños cromosómicos masivos que caracterizaban a la técnica CRISPR convencional. Este resultado resuelve un problema crítico que el propio laboratorio de Egli había identificado en 2020, cuando probaron el CRISPR para corregir una mutación de ceguera hereditaria en el gen EYS. En aquella ocasión, la mitad de los embriones no logró reparar el corte, lo que provocó la pérdida de largos segmentos de ADN o la destrucción total del cromosoma. En declaraciones al diario The New York Times, Egli calificó aquellos resultados como de “consecuencias absolutamente catastróficas”, lo que impulsó la transición hacia la edición de bases, desarrollada originalmente por David Liu en 2016.
Modificación simultánea de los genes PCSK9 y HBG
La capacidad de alterar simultáneamente el PCSK9 y el HBG representa un hito en la edición embrionaria. Los científicos demostraron que es posible modificar más de un gen sin provocar los daños estructurales que antes eran inevitables. Sin embargo, la eficiencia no fue perfecta: las moléculas de edición fallaron en ocasiones al localizar su objetivo genético, generando una mezcla de células editadas y sin editar dentro del mismo embrión. Esta condición, conocida como mosaicismo, implica que el embrión posee células con versiones diferentes del mismo gen, lo que podría acarrear problemas médicos si se desarrollara hasta el nacimiento. La especialista en fertilidad Paula Amato, de la Oregon Health & Science University, que no participó en la investigación, calificó el método como “prometedor”, pero subrayó la importancia de analizar los datos finales una vez que el estudio, actualmente en revisión por pares, se publique en una revista científica.
El mosaicismo persiste como barrera técnica
El desafío del mosaicismo es uno de los principales frenos para la eventual aplicación clínica de esta técnica. Incluso con la precisión mejorada, los editores de base no siempre alcanzan todas las células del embrión, dejando una población celular no corregida. Para reducir este fenómeno, los próximos experimentos contemplan la edición en embriones de aproximadamente cien células, la etapa en la que las clínicas de fertilización suelen congelar y evaluar el material genético. La bioeticista Ana Iltis, de la Wake Forest University, advirtió que la seguridad total exigirá un escrutinio mucho mayor, ya que "es posible que algunos de los efectos potencialmente nocivos solo se vuelvan evidentes después del nacimiento". Esta incertidumbre subraya la distancia que aún separa el éxito experimental de una posible terapia reproductiva.
Controversias éticas y financiamiento privado
Dado que el gobierno federal de Estados Unidos no financia investigaciones con embriones humanos con fines de estudio, la siguiente fase del proyecto será sufragada por la empresa privada Nucleus Genomics. El director clínico de la compañía y coautor del estudio, Nathan Treff, sostiene que corregir mutaciones dañinas beneficiará a los pacientes de fertilización in vitro, permitiendo implantar embriones que normalmente serían descartados por razones médicas. Fundada en 2021, Nucleus Genomics se dedica al rastreo de enfermedades y realiza predicciones de riesgo para diabetes y problemas cardíacos, además de analizar genes asociados a la altura y la inteligencia. Sin embargo, la empresa ha generado una fuerte controversia al difundir anuncios en el metro de Nueva York con el lema “ten tu mejor bebé” y ha recibido críticas de geneticistas por la baja precisión de sus predicciones de coeficiente intelectual, además de acusaciones de promover una forma biotecnológica de eugenia. La jefa de comunicaciones de Nucleus, Kaitlyn Gallacher, rechazó estas acusaciones y afirmó que la compañía se considera “un camino natural para, eventualmente, llevar tecnologías como esta a la atención clínica como parte de una plataforma genética más amplia: un conjunto completo de ‘Optimización Genética’”.
El geneticista Fyodor Urnov, de la Universidad de California en Berkeley, se ha manifestado en contra del uso de esta técnica en embriones. Urnov argumenta que la selección convencional de anomalías durante la fertilización in vitro, realizada con seguridad más de quince millones de veces desde 1978, resulta mucho más lógica que recurrir a un procedimiento cuyos riesgos nunca podrán eliminarse por completo. En un correo electrónico enviado al diario, Urnov escribió: “Lo que realmente están haciendo es proporcionar a los ‘mejoradores de bebés’ un manual de instrucciones para incursiones que traspasan los límites éticos”. No obstante, la viabilidad real de alterar rasgos humanos complejos choca con la propia complejidad biológica, ya que la mayoría de las características humanas están influidas por cientos o miles de genes. Egli señaló que reescribir múltiples genes de manera simultánea eleva drásticamente la probabilidad de fracaso del proceso. El investigador estimó que podría ser factible combinar la modificación de tres, cuatro o quizás cinco genes en el mismo embrión de forma segura, pero advirtió que el límite exacto para esta manipulación aún debe determinarse mediante nuevos estudios. La perspectiva de modificar características complejas como la inteligencia o la estatura sigue siendo lejana, debido a la influencia de cientos de genes y a la alta probabilidad de mosaicismo en ediciones múltiples. Mientras tanto, el debate ético se intensifica: por un lado, la promesa de curar enfermedades hereditarias antes del nacimiento; por el otro, el temor a que la tecnología se utilice con fines de mejoramiento genético, traspasando barreras morales. La comunidad científica aguarda la publicación final del estudio, actualmente en revisión por pares, para evaluar con mayor rigor los datos de seguridad y eficacia. Hasta entonces, la edición de bases en embriones humanos sigue siendo una herramienta experimental, rodeada de esperanzas y fuertes controversias.
