La preparación para la Copa del Mundo de la selección iraní está marcada por el conflicto armado con Estados Unidos e Israel, según revelaron sus jugadores en entrevistas con la Associated Press. Los atletas entrenan en la ciudad turca de Antalya mientras el noticiario del frente de batalla se mezcla con la rutina diaria de los ejercicios tácticos. La guerra, que comenzó el 28 de febrero, no tiene un cese al fuego permanente, y la ansiedad por la situación en su país nubla la concentración del equipo. El grupo ya lleva más de dos semanas en Turquía y esta semana intensificó los entrenamientos, pero la incertidumbre sobre los trámites burocráticos para ingresar a Estados Unidos agrega una capa adicional de tensión.
El conflicto en la mente de los experimentados
El mediocampista Saeid Ezatolahi, de 29 años, se prepara para su tercera Copa del Mundo, pero admite que la experiencia no lo protege del impacto emocional del conflicto. “Esta va a ser mi tercera Copa del Mundo. Entonces, para mí y para algunos otros jugadores, tal vez sea más fácil lidiar con este tipo de cosas”, declaró a la AP. Sin embargo, matizó que “al final… va a ser difícil para nosotros porque, al mismo tiempo, estamos siguiendo las noticias en nuestro país”. Según Ezatolahi, las cuestiones políticas pueden afectar la mente tanto de los futbolistas como de la población en general. La delegación permanece en suelo turco, lejos de su tierra natal pero muy cerca de las imágenes del frente.
El desafío de aislar el fútbol de la política
Mohammad Ghorbani, de 24 años, intenta separar el deporte de la realidad sin ignorar lo que ocurre en Irán. “Es cierto que estamos enfrentando circunstancias especiales ahora, pero somos futbolistas y tenemos que jugar, entrenar y prepararnos para las competiciones que tenemos por delante”, afirmó. Para él, el grupo busca obtener un resultado que alivie el clima entre los iraníes. “Sabemos que nuestro pueblo ha pasado por muchas dificultades durante la guerra, y vamos por ellos”, dijo. Ghorbani subrayó que la mejor manera de representar a su país es mostrando unidad bajo una misma bandera.
Los obstáculos diplomáticos y el cambio de sede
La delegación iraní enfrenta problemas diplomáticos para ingresar a territorio estadounidense. Originalmente, la base de entrenamiento sería en Tucson, Arizona, pero fue trasladada a Tijuana, México, en la frontera con California. Aunque las autorizaciones de entrada para todos los integrantes ya fueron completadas, el equipo aún espera los permisos para cruzar a Estados Unidos sin una fecha confirmada. Parte del plantel viajó a Ankara para gestionar los visados, en medio de ajustes logísticos de último minuto para el torneo. La incertidumbre persiste mientras se aproxima la fecha del debut.
Presión extra ante la comunidad iraní en California
Los primeros partidos de Irán se disputarán cerca de Los Ángeles, donde reside una gran comunidad iraní, incluyendo opositores al gobierno actual. Ezatolahi reconoció que la expectativa genera una presión adicional. “Con certeza, esperamos tener muchos aficionados durante nuestros partidos en el estadio. Eso va a ser mucha presión para nosotros porque la expectativa va a ser alta”, afirmó. “Solo deseo que podamos dejarlos orgullosos y mostrar que los iraníes están preparados para cualquier trabajo duro en el mundo”, agregó. El equipo debutará el 15 de junio contra Nueva Zelanda en el estadio de Los Angeles Rams, en Inglewood.
El calendario y la concentración en el objetivo
Irán integra el Grupo G junto a Nueva Zelanda, Bélgica y Egipto. Tras la apertura el 15 de junio, volverá a Inglewood el 21 de junio para enfrentar a Bélgica. Cerrará la fase de grupos el 26 de junio en Seattle contra Egipto. Según la AP, el equipo no necesita ingresar a Estados Unidos antes del 14 de junio, un día antes del primer partido. Ezatolahi resumió el enfoque del grupo: “Necesitamos limpiar la mente y renovarnos porque nuestro objetivo y nuestro deber es luchar por nuestro pueblo, representar a nuestro país y mostrar lo buenos que somos”. La preparación sigue, pero la guerra y la burocracia no dan tregua.
