El plan del gobierno de Donald Trump para desmantelar el sistema de monitoreo oceánico de Estados Unidos podría dejar a la humanidad "ciega" ante fenómenos como El Niño y la crisis oceánica, advierten científicos estadounidenses y europeos consultados por The Guardian. La reducción del programa, operado por la Fundación Nacional de la Ciencia (NSF), amenaza la precisión de las previsiones meteorológicas a escala global. Especialistas señalan que la pérdida de estos datos esenciales impedirá el rastreo seguro del calentamiento global y de tormentas tropicales. Las consecuencias económicas, especialmente para la agricultura y los seguros, podrían ser profundas.
Un golpe a la red global de monitoreo oceánico
La reducción de la Iniciativa de Observatorios Oceánicos (OOI) elimina un componente esencial de la red global que coordina la ONU. Las estaciones estadounidenses cubren áreas oceánicas que ningún otro país monitorea actualmente, según los especialistas. La científica Sabrina Speich, de la Ecole Normale Supérieure, afirmó al diario The Guardian que perder los datos de Estados Unidos equivale a perder el 80% de la información oceánica mundial de forma aleatoria, pero con un agravante: las plataformas norteamericanas están en regiones críticas. Sin ellas, los modelos climáticos se quedan sin referencias fundamentales para predecir fenómenos como El Niño.
Un estudio revela un aumento del 163% en los errores de medición
Investigaciones publicadas en la revista Nature Climate Change cuantifican el impacto: la ausencia de las observaciones estadounidenses provocaría un aumento del 163% en el error de las estimaciones anuales de calentamiento oceánico. Esta cifra demuestra el papel central de los sensores de EE.UU. en la calibración de los modelos climáticos. La comunidad científica perdería capacidad para detectar tendencias de calentamiento con la precisión actual. La margen de error ampliada comprometería las proyecciones de fenómenos como El Niño, que requieren lecturas continuas de la temperatura superficial del mar.
Impactos económicos y agrícolas
Las consecuencias prácticas afectarían directamente a la economía y la seguridad de la población. Los agricultores, por ejemplo, utilizan las previsiones de El Niño para planificar sus cosechas y anticipar si la tendencia será de sequía o inundación, explicó Speich. En un año con pronóstico de El Niño fuerte, la falta de datos impediría que gobiernos y productores actúen a tiempo para mitigar desastres. El sector asegurador también se vería perjudicado, ya que las pólizas dependen de modelos de riesgo climático precisos. Entre 1980 y 2024, Estados Unidos sufrió más de 400 desastres climáticos que superaron los mil millones de dólares en daños cada uno.
La crítica de los expertos: 'economía mezquina'
El profesor de ingeniería John P. Abraham calificó la medida del gobierno como "economía mezquina". Según él, el gobierno estadounidense quiere ahorrar menos de mil millones de dólares en sensores, que son los ojos y oídos del océano. Abraham destacó que el país enfrenta cientos de miles de millones en costos climáticos cada año, mientras el costo del sistema de observación es una fracción de esas pérdidas. En 2024, el costo total de las catástrofes climáticas en Estados Unidos alcanzó los 177 mil millones de dólares, lo que hace que el recorte parezca negligente.
Respuestas internacionales y el riesgo de navegar a ciegas
Otro signo alarmante es que la plataforma de monitoreo de desastres climáticos de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) dejará de actualizarse por "cambio de prioridades". La NSF sostiene que el programa OOI sufrirá una reducción de alcance, no una cancelación total. Mientras tanto, la Unión Europea anunció una inversión de 92 millones de euros en la iniciativa OceanEye para fortalecer el monitoreo global, aunque ese aporte ya estaba planificado antes de la decisión estadounidense. La directora climática Samantha Burgess, del Servicio Copernicus, insistió en que las observaciones directas en el mar son "insustituibles" y que no se pueden ver las profundidades del océano desde el espacio, por lo que se necesita cooperación internacional. "Sin observaciones oceánicas, estamos navegando a ciegas", advirtió.
