Doce millones novecientos mil aspirantes se enfrentan desde el domingo 7 de junio al gaokao, el examen de ingreso a la universidad más exigente y decisivo de China, en una edición marcada por un blindaje tecnológico sin precedentes. Las autoridades educativas han desplegado sistemas inteligentes de vigilancia por video, inspecciones minuciosas y bloqueo electrónico para impedir el uso de cualquier dispositivo prohibido, desde teléfonos móviles hasta relojes y gafas inteligentes. Esta batería de medidas busca preservar la integridad de una prueba que determina el futuro académico y profesional de millones de jóvenes chinos, en un contexto de creciente presión social y económica.
Vigilancia extrema y tecnología antifraude
El Ministerio de Educación de China ha reforzado los mecanismos de control en todos los centros de examen para evitar cualquier intento de copia. Cada sede cuenta con equipos de monitoreo en tiempo real y sistemas de triaje capaces de detectar la presencia de artefactos electrónicos no autorizados. Además, se han implementado herramientas inteligentes diseñadas específicamente para identificar maniobras fraudulentas con dispositivos de alta tecnología. La inteligencia artificial no solo aparece como barrera de seguridad, sino que también fue incorporada como tema de reflexión en las pruebas de escritura de algunas regiones.
Dispositivos prohibidos y medidas disuasorias
Los canditados saben que cualquier infracción puede costarles la oportunidad de ingresar a la universidad. Los celulares, los relojes inteligentes y las gafas de uso tecnológico están terminantemente prohibidos dentro de las aulas de examen. Los equipos de vigilancia no solo observan a los estudiantes, sino que analizan patrones de comportamiento y movimientos sospechosos. Esta arquitectura de control busca disuadir incluso antes de que se produzca un intento de fraude, en un año donde la credibilidad del proceso es más importante que nunca.
Estructura del examen y desafíos académicos
El gaokao se extiende durante varios días, con un calendario que varía según la provincia y las materias elegidas. El modelo predominante es el denominado 3+1+2: una base común que incluye lengua y literatura chinas, matemáticas y un idioma extranjero —inglés, japonés, francés, alemán, ruso o español—, más una asignatura principal y dos complementarias de humanidades o ciencias naturales. Las pruebas combinan preguntas objetivas y discursivas, además de redacciones, y la puntuación total suele oscilar entre 700 y 750 puntos, dependiendo del sistema de cada región.
Inteligencia artificial como tema de redacción
En dos de las principales ciudades del país, la inteligencia artificial se convirtió en parte del examen. Los candidatos de Pekín tuvieron que crear un eslogan para una actividad sobre IA dirigida a personas mayores, mientras que en Shanghái debieron escribir una composición de 800 palabras acerca del impacto de la tecnología en la transformación del mundo y la imaginación humana. Esta inclusión refleja la creciente relevancia de la tecnología en el currículo educativo y en el debate público chino.
Caída en las inscripciones y factores demográficos
En 2026, el Ministerio de Educación registró aproximadamente 12,9 millones de inscritos, lo que supone una reducción de unos 450.000 candidatos respecto al año anterior. Es el segundo descenso consecutivo, una tendencia que los analistas vinculan a varios factores estructurales. Por un lado, la población de adolescentes en edad universitaria se ha reducido; por otro, cada vez más jóvenes optan por cursos técnicos y profesionalizantes. A esto se suma un contexto económico complicado, con un desempleo juvenil —entre 16 y 24 años— que supera el 16%.
Mercado laboral y presión sobre los graduados
Se espera que cerca de 12,7 millones de nuevos titulados ingresen este año al mercado laboral chino, en un escenario de alta competencia y oportunidades limitadas. La desaceleración económica ha endurecido las condiciones para los recién llegados, lo que alimenta el debate sobre el verdadero retorno de la inversión educativa. Muchas familias comienzan a cuestionar si el gaokao sigue siendo la única vía hacia un futuro próspero, aunque para la mayoría de los estudiantes sigue siendo un paso casi obligado.
Cambio en la percepción familiar y social
Especialistas consultados por AFP, Reuters y RFI apuntan a una transformación gradual en la forma en que las familias chinas valoran el examen. Durante décadas, el rápido crecimiento económico impulsó una alta estima por la educación superior y generó enormes expectativas sobre el rendimiento de los jóvenes. Sin embargo, ante un mercado laboral más competitivo y exigente, muchos padres han comenzado a priorizar el equilibrio entre el desempeño académico, la salud física y el bienestar emocional de sus hijos. A pesar de este cambio de enfoque, para millones de estudiantes el gaokao sigue representando una etapa decisiva para acceder a la universidad y construir perspectivas profesionales sólidas.
El gobierno chino ha anunciado que intensificará la lucha contra actividades ilegales vinculadas al examen, como esquemas de fraude organizado, estafas y publicidad engañosa de servicios educativos. Esta advertencia busca proteger tanto a los candidatos como la integridad del proceso selectivo, en un año donde la confianza en las instituciones es puesta a prueba.



