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La Noruega de Haaland y Odegaard, primera candidata a dar la campanada en el Mundial

Victória dos Santos de Sá
La Noruega de Haaland y Odegaard, primera candidata a dar la campanada en el Mundial

La Copa del Mundo de 2026 arranca el próximo jueves 11 de junio con el duelo entre México y Sudáfrica, y aunque Francia, España, Argentina, Inglaterra y Brasil parten como favoritos, varias selecciones menos mediáticas llegan con argumentos sólidos para dar la sorpresa. La prensa especializada ya ha identificado a los principales candidatos a convertirse en las sorpresas del torneo, y Noruega encabeza esa lista. El combinado nórdico, líder de su grupo eliminatorio, dejó atrás a la tetracampeona Italia, que se quedó fuera del Mundial por tercera vez consecutiva. Su potencial ofensivo, encabezado por Erling Haaland y Martin Odegaard, lo convierte en un rival temible.

Los europeos que pueden dar la sorpresa

El ataque noruego es, sin duda, su principal arma. Haaland, artillero implacable, es acompañado por el creativo Odegaard, del Arsenal, y el delantero del Atlético de Madrid, Alexander Sorloth. Esta tripleta ofensiva genera temor en cualquier defensa rival. Sin embargo, la escuadra escandinava no solo vive de sus estrellas: el ala Julian Ryerson, el volante Sander Berge y el extremo Antonio Nusa conforman un bloque equilibrado que aporta solidez. Esa combinación de talento individual y trabajo colectivo puede llevar a Noruega a metas altas en el certamen.

El regreso turco

La selección turca vuelve a una Copa del Mundo después de más de dos décadas de ausencia. Bajo la dirección del técnico italiano Vincenzo Montella, el equipo superó la repesca europea con dos ajustados triunfos por 1-0 ante Rumanía y Kosovo. La plantilla combina juventud y veteranía: Arda Güler, del Real Madrid, y Kenan Yildiz, de la Juventus, aportan talento ofensivo, mientras que el experimentado Hakan Çalhanoglu dirige el medio campo. El lateral Ferdi Kadıoglu añade vigor y calidad por las bandas, dando a Turquía un perfil imprevisible en su regreso al torneo.

Las potencias africanas y asiáticas

Japón, dirigido por Hajime Moriyasu, ocupa el puesto 18 del ranking FIFA y se ha consolidado como el mejor representante asiático. Su campaña incluye una victoria sobre Brasil el año pasado y una racha de no perder ante selecciones europeas en tiempo reglamentario desde 2018, cuando cayeron ante Bélgica. Aunque las lesiones de Kaoru Mitoma y Takumi Minamino son bajas sensibles en el ataque, el equipo aún cuenta con figuras como Wataru Endo, Daichi Kamada, Takefusa Kubo y Ayase Ueda. Ese núcleo puede ser suficiente para avanzar en el torneo y dar la sorpresa.

La confianza marfileña

Costa de Marfil llega al Mundial tras derrotar a Francia en un amistoso de preparación, un resultado que eleva la moral del plantel. La selección marfileña apuesta por una generación joven, destacando los extremos Amad Diallo, de 23 años, y Yan Diomande, de 19, así como el delantero Ange-Yoan Bonny, recién naturalizado y fichado por el Inter de Milán. Además, el equipo cargó con la gloria de haber conquistado la Copa Africana de Naciones a principios de 2024, al vencer a Nigeria 2-1 en la final disputada en casa. Esa confianza podría ser un factor diferencial en su desempeño mundialista.

Senegal, por su parte, llega como subcampeón de la Copa Africana de Naciones de este año, aunque el título fue objeto de controversia por una decisión judicial que proclamó campeón a Marruecos. En la final, el equipo senegalés se impuso por 1-0 en la prórroga con gol de Pape Gueye. La columna vertebral defensiva es Kalidou Koulibaly, exjugador del Nápoles y del Chelsea, mientras que en el medio campo Idrissa Gueye y Pape Gueye se encargan de la circulación. Arriba, Sadio Mané, Ismaïla Sarr y Nicolas Jackson forman un tridente peligroso que puede inquietar a cualquier defensa rival.

Nuestra perspectiva — The Premise News: La Copa del Mundo de 2026, con su formato expandido, abre la puerta a que selecciones menos tradicionales demuestren su valía. Noruega, Turquía, Japón, Costa de Marfil y Senegal no están en la lista por azar: todas vienen de ciclos competitivos sólidos y han sumado resultados relevantes frente a gigantes del fútbol. Lo que realmente está en juego es la posibilidad de romper la hegemonía histórica de los equipos consagrados, y también la oportunidad para que estas generaciones talentosas se consoliden en el escenario global. La principal tensión radica en si podrán mantener la regularidad en un torneo corto y de alta exigencia, donde cualquier error se paga caro. En los próximos días, la fase de grupos será el primer examen para saber si el potencial se traduce en campañas duraderas. Al final, el césped siempre dicta sentencia: la sorpresa solo es real cuando se convierte en resultado.

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