Google se ha comprometido a devolver al medio ambiente más agua de la que consumen sus centros de datos en Estados Unidos para 2030, según un plan de cinco etapas presentado este miércoles. La iniciativa busca reducir el impacto hídrico de sus instalaciones, incluidas las dedicadas a inteligencia artificial, en un contexto de creciente escrutinio sobre el uso de recursos naturales por parte de las grandes tecnológicas. La empresa estadounidense detalló las medidas en un comunicado oficial, donde destaca un inversión de 17 millones de dólares para proyectos de gestión del agua y cambios en los sistemas de refrigeración. La promesa más ambiciosa es que, dentro de cuatro años, el volumen de agua restituido supere al utilizado en la refrigeración de los centros, al menos en territorio norteamericano.
Un plan en cinco frentes para la sostenibilidad hídrica
La estrategia se estructura en cinco líneas de acción, siendo la primera la más audaz: garantizar que para 2030 el agua devuelta al entorno supere la consumida en el enfriamiento de los data centers dentro de EE.UU. Para cumplir esa meta, la compañía afirma que ampliará los proyectos de gestión hídrica en las regiones donde operan sus centros de datos y en las cuencas hidrográficas aledañas. Esa expansión contempla un desembolso de 17 millones de dólares, equivalentes a unos 86,1 millones de reales según el tipo de cambio actual, que se destinarán a iniciativas que van desde el refuerzo del abastecimiento local hasta la detección de fugas en tuberías. El gigante tecnológico explicó en la nota que estos fondos buscan atender tanto el fortalecimiento de la infraestructura hídrica como la identificación de pérdidas en la red de distribución.
Modernización de sistemas y análisis de cuencas
Otras etapas del plan incluyen el apoyo a la modernización de los sistemas de abastecimiento y tratamiento de agua en las ciudades que albergan los data centers. Según el comunicado, los proyectos abarcan desde el fortalecimiento de la infraestructura hídrica local hasta tecnologías para detectar pérdidas en la red de distribución. La empresa también se compromete a realizar un análisis más detallado de las cuencas hidrográficas antes de instalar nuevos centros de datos. Si el uso de agua representa un riesgo para el medio ambiente o el abastecimiento de la comunidad, la compañía adoptará refrigeración por aire o sistemas que utilicen agua de reúso, según lo anunciado en el documento.
El desafío de la inteligencia artificial
Operar un centro de datos exige una estructura energética compleja para mantener los equipos funcionando 24 horas al día, incluidos los sistemas de refrigeración. El entrenamiento de los modelos de inteligencia artificial más conocidos involucra un enorme volumen de datos y solo puede realizarse con chips de procesamiento modernos, que consumen más energía y generan más calor. Al contar con equipos más calientes, la única manera de controlar la temperatura es mediante un sistema de refrigeración líquida, ya sea con agua o aceite, a diferencia de los centros de datos en la nube, que pueden enfriarse con aire al consumir menos energía. Un estudio de la Universidad de California en Riverside señala que hacer hasta 50 preguntas al ChatGPT puede consumir medio litro de agua, lo que ilustra la magnitud del problema.
Brasil: 180 centros de datos, pero ninguno de IA
En Brasil existen actualmente cerca de 180 centros de datos en funcionamiento, pero ninguno de ellos está dedicado a la inteligencia artificial. Sin embargo, cuatro proyectos de ese tipo ya han sido anunciados en el país, y podrían tener un consumo de energía equivalente al de 16,4 millones de hogares. La expansión de la IA en Brasil tiende a presionar aún más los recursos hídricos, especialmente si los nuevos centros adoptan refrigeración líquida. El plan del gigante tecnológico no menciona metas específicas para fuera de Estados Unidos, pero señala una tendencia global hacia una mayor responsabilidad ambiental.
Un paso con límites geográficos
La iniciativa del gigante tecnológico refleja la creciente presión sobre el sector para mitigar los impactos ambientales del avance de la inteligencia artificial. Con la promesa de devolver más agua de la que consume, la empresa intenta anticiparse a críticas y regulaciones más estrictas. No obstante, la meta de 2030 está limitada a Estados Unidos, y los detalles sobre su implementación en otros países aún no se han divulgado. El éxito del plan dependerá de la capacidad de la compañía para escalar los proyectos hídricos y adaptar su infraestructura global a los desafíos locales.
